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Revista Cultural

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NO EXISTE CRÍTICA MUSICAL EN AREQUIPA

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Diálogo con Augusto Vera Béjar

 

Músico y profesor, ha realizado estudios musicales de postgrado en Buenos Aires, becado por la OEA en 1979, y de dirección coral y orquestal en Alemania, invitado por el Instituto de Musicología de la Universidad de Saarland en 1988.

Director de los grupos “Goethe” y “Da capo”, fue también director de la Orquesta Sinfónica de Arequipa entre 1988 y 1989, luego de ser violinista de la misma por 15 años. Ha sido profesor en la Facultad de Educación de la UNSA, Sub director de la Escuela Superior de Música Luis Duncker Lavalle y vicedirector del Colegio Peruano Alemán Max Uhle de Arequipa.

Autor de diversas publicaciones de carácter musical, pedagógico y literario, es graduado como Magíster en Tutoría Escolar y Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad Católica de Santa María. Aquí habla sobre su pasión por la música.


P. ¿Qué tal ha sido su formación teórica sobre la naturaleza de la música?

R. Ha sido empírica. Es decir, se ha basado en la experiencia. Las consideraciones metacognitivas acerca de este tema son sumamente modernas y tienen distintos puntos de vista.

P. Donde ha estudiado, ¿había cursos sobre esto?

Nunca conocí un curso especializado en definir la naturaleza de la música. Había que tener en cuenta las opiniones de los maestros de música y las propias consideraciones para tener un concepto al respecto.

P. ¿Teoría de la música es diferente a teoría de la naturaleza de la música?

R. Naturalmente son dos aspectos diferentes. La teoría de la música se refiere a los distintos aspectos técnicos del código musical, mientras que la naturaleza de la música tiene que ver con concepciones filosóficas.

P. Personalmente, ¿qué ha estudiado sobre ello luego de su formación superior académica? ¿Filosofía, estética, filosofía de la música, Semiótica de la música? ¿Entendió finalmente qué es la música?

R. Yo estudié filosofía y estética en la universidad. Sin embargo, la semiótica, entendida como estudio de los signos, es muy difícil de aplicar a la música; no es tan difícil en la literatura.

Naturalmente yo entiendo qué es la música, aunque estoy consciente de que mi concepto debe ser muy diferente al de cualquier persona que quiera definir música. Un profesor mío en la Duncker opinaba que era simplemente un trabajo tan igual como el de carpintero; y otro lo relacionaba con los dones que no todos los seres humanos poseen. Entre ambos extremos puede cada uno definir qué es la música.

P. ¿Qué es para usted la música?

R. Para mí la música es, en primer lugar, un poderoso medio de comunicación que tiene parte de arte y parte de ciencia. Tiene mucho que ver con la belleza y con la expresión de los sentimientos humanos.

Significa una expresión vital del ser humano que está presente desde la aparición del hombre sobre la tierra y que es parte importante de la expresión personal pero también de la identidad cultural de los seres humanos.

P. ¿Qué función social tiene la música?

Como lo he mencionado, tiene que ver con la identidad cultural de los pueblos. Además, refleja plenamente las condiciones espirituales, económicas y políticas de las diferentes épocas de la humanidad.

No es lo mismo la música de la Edad Media, limitada al aspecto religioso con el canto gregoriano o la salmodia, que la música sin preocupaciones personales, pero llena de adornos del barroco, o que la música académica y llena de reglas del clasicismo. Desde un punto de vista antropológico, la música siempre ha cumplido una función social, como en el antiguo Perú, en sus ritos religiosos y sociales.

P. ¿Cree que en estos tiempos la música sirve para algo?

R. La música siempre “ha servido para algo”. Proporciona paz y tranquilidad a las personas, aunque también es capaz de despertar pasiones desenfrenadas. Sigue siendo un poderoso medio de expresión y concita el interés de prácticamente todos los seres humanos. Por esta razón está presente la música en los ritos de todas las religiones del mundo, sin excepción. San Agustín decía que “cantar es orar dos veces”.

La música une a las personas y a las comunidades. Conserva las más puras tradiciones de los pueblos. Contribuye a desarrollar valores morales imprescindibles y es un poderoso medio de formación de los seres humanos.

P. ¿Qué importancia tiene el público con respecto a la música?

R. Como en cualquier proceso de comunicación, el receptor es sumamente importante ya que permite que el proceso se configure.

Siempre tomo en cuenta al público. De acuerdo al público elaboro los programas, ya que no es lo mismo actuar para escolares de primaria que para personas adultas. También lo tomo en cuenta para observar los resultados, es decir el grado de aceptación que ha tenido la música que he expuesto en alguna presentación.

P. ¿Qué público le agrada?

R. Me agrada el público que escucha con respeto la música que se le presenta y que reserva para el final su opinión sobre lo presentado. Al finalizar la presentación de una obra el público puede libremente ovacionar, aplaudir, pifiar o guardar silencio. Aunque estas formas se presentan generalmente en los conciertos de tipo clásico en que se respetan ciertos protocolos. En la música popular es común ver y oír al público rugir ante los movimientos sensuales de los artistas o ante cualquier muestra de virtuosismo.

P. ¿Qué desearía que entienda el público en su obra?

Básicamente que entienda el mensaje de la obra y la forma, más o menos artística, de exponerlo.

Cuando las condiciones lo permiten, me gusta presentar las obras hablando acerca de los autores, de las épocas en que vivieron, de los motivos que tuvieron para componer su obra y de su significado. Aunque no todas las obras tienen un mensaje tan explícito como el de la música llamada de “programa”, siempre se puede saber qué quería expresar el compositor en los diversos aspectos de la concepción artística y la comunicación humana.

P. ¿Cree que hay públicos mejores que otros? ¿Algunos aprecian en mayor grado que los demás?

R. No podría afirmarlo, pero con mi experiencia la misma música, interpretada para distintos tipos de personas, no siempre produce las mismas reacciones. Imaginemos un concierto para personas que asisten por su propia voluntad y pagan su propia entrada para hacerlo. No se tendrá el mismo resultado con personas que son obligadas a asistir al concierto por ejemplo en un colegio o en un sindicato, aunque los mismos artistas interpreten las mismas obras.

P. La música que usted interpreta, ¿qué identidad posee?

R. Yo interpreto diversos tipos de música y cada una de ellas tiene su propia identidad. Durante muchos años he interpretado música de Puno, la cual, tiene una bien definida identidad y cultura.

Yo me identifico plenamente con cualquier tipo de música que interpreto. Si no fuese así, no la interpretaría.

Así como “no hay corazón traidor para su dueño” no creo que haya personas que interpreten música con la que no se identifican.

P. ¿Cuál considera que es la música identitaria peruana? ¿Andina, criolla?

R. Creo que en el Perú conviven diversas culturas y realidades, cada una de las cuales refleja su idiosincrasia en el tipo de música que crea y cultiva, la cual es parte muy importante de su identidad cultural.

P. ¿Existen críticos y crítica musical en Arequipa?

R. La crítica musical académica entendida como la apreciación que hacen entendidos de la música acerca de las creaciones o interpretaciones de artistas reconocidos no existe en nuestra ciudad, lo cual es muy raro ya que hemos leído en periódicos de casi cien años de antigüedad que se hacía crítica musical.

Lo que existe son criticones que, basados, en sus propias carencias musicales, manchan, sin razón, a los verdaderos creadores y ejecutantes.

P. ¿Quiénes considera que son los tres más grandes músicos arequipeños?

Luis Duncker Lavalle, Benigno Ballón Farfán, Jaime Díaz Orihuela.

P. ¿Y los tres más grandes músicos del mundo?

Ludwig van Beethoven, Wolfgang Amadeus Mozart y Georg Friedrich Haedel.

 

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