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¿Existe un Arte posmoderno arequipeño?

Pintor de amplia experiencia, reconocido a nivel nacional e internacional, Ricardo Córdoba es además profesor principal de la Escuela de Arte de la Universidad de San Agustín. Le pedimos sus opiniones sobre la posmodernidad del arte arequipeño.

P. ¿Cuál es su opinión personal al respecto del arte posmoderno?

R. La sola palabra “posmodernidad” está en discusión, ni siquiera estamos seguros que existe o no la posmodernidad. Para algunos es una continuidad del modernismo y para los americanos la posmodernidad es una nueva etapa. Entonces es un poco difícil hablar sobre el concepto, pero creo que hay elementos que son diferentes antes de los 80 y ahora, hoy se está dando más importancia al concepto que a la ejecución; a la idea, que a la estética. Con lo cual no estoy de acuerdo, porque sigo creyendo que por más posmoderno que sea el arte, es algo que atrae por los sentidos; y si alguna obra no te atrae por los sentidos, difícilmente te pueda atraer por el concepto.

P. ¿Se considera usted un artista moderno o contemporáneo?

R. Aunque no soy posmoderno acepto que hay algo diferente en la época. En relación a lo contemporáneo, todos los que vivimos y producimos arte somos artistas contemporáneos. Ahora, si uno se mantiene haciendo cosas más conservadoras que otro, es diferente, porque cada uno tiene su visión personal de lo que es el mundo. Si hay gente más conectada o menos conectada o más informada o menos informada, más globalizada o no, esa va a ser su visión del mundo. En Arequipa estamos absolutamente desinformados de lo que sucede en el mundo, salvo por google o internet; porque no tenemos ferias internacionales de artes plásticas, poco teatro, pocos conciertos, y lo que hay es malo, salvo algunas honrosas excepciones.

¿Qué le puedes decir a un artista que no sale de Arequipa?, ¿que sea absolutamente contemporáneo? Si su vida gira en lo mismo y el mercado es nulo, en una ciudad que no consume arte y es conservadora. Así no podrían surgir artistas posmodernistas que hagan su obra con una concepción diferente. Un artista inquieto, que quiera hacer arte posmoderno, tendría que migrar.

Mi obra es contemporánea porque está hecha en esta época, porque yo trato de salir y ver otras cosas. Entonces, de alguna manera, a pesar de vivir acá me nutro un poquito de lo que está pasando afuera, trato de que mi obra por lo menos no tenga un carácter tan localista.

P. ¿Qué piensa sobre la performance y la instalación como manifestaciones del arte contemporáneo?

R. Hoy predomina una visión sociológica teórica conceptualista del arte, pero cuando viajas ves que en las ferias y en las bienales de arte si bien hay mucha instalación y performance, hay también muchísima pintura, escultura y video, hay todo. Quien piensa que en el arte las cosas mueren y desaparecen está equivocado, porque todo tiene vigencia en el arte. Ciertas cosas se van poniendo de moda, pasan de moda y vuelven a la moda; pero nunca desaparecen.

Cuando aparece la fotografía pensaron que desaparecería la pintura; así fue con el cine, con el video. Pero nada ha muerto. Es un error pensar que una nueva tecnología o una nueva forma de arte está matando a lo anterior.

Además, “performance” viene del inglés. Lo han traducido al español como performar y en el español el verbo performar no existe, si no es “actuar”. Y el actuar ha sido de toda la vida, ha habido tribus africanas o de cualquier otro sitio en rituales religiosos que han hecho performance, lo que hoy llamamos así. Las instalaciones también han existido siempre.

Por ejemplo, la fiesta en Sacsayhuamán podría ser una instalación o intervención en espacio público. Lo que ha hecho el arte contemporáneo es coger algunas cosas que ya existían y tomarlas como propias, pero eso ha existido siempre, esto te demuestra que es cuestión de moda.

P. ¿Piensa hacer alguna vez un happening, video art, performance, etc.?

R. He hecho varias, lo que pasa es que no se conocen. Por ejemplo, he hecho una con el Choclo Riketts cuando se inauguró la casona de Chaves de la Rosa en el 90. Yo particularmente hice una pequeña instalación en uno de los compartimentos de la galería con una cama, con una pareja tapada que parecían reales, con música, con cigarros que botaban humo, coloqué entrecerrada la puerta, no podías entrar si no a través de la ventana mirabas lo que pasaba adentro. La gente pensaba que era real; es más, una señora que fue a la muestra habló con el guachimán diciéndole que estaban haciendo cosas inmorales en la habitación.

Con Ramiro Pareja, Hernán Sosa y Susana Bouroncle pintamos un cuadro interviniéndolo; eso se fotografió y el cuadro quedó, y en Luis Lama nos pidió hacer lo mismo en Lima, en un lienzo de 11 metros y solo en una tarde, pintándolo con escobas, está documentado en El Comercio. Algunos no saben y creen que porque uno pinta óleo no puede hacer estas cosas. Tengo también fotografías, y hasta videos, solo que nunca los he publicado, pero están ahí. Yo sí creo que uno debe probar si el medio que usa sirve para lo que quieres decir.

P. ¿Qué piensa sobre el pastiche?, ¿lo realiza, lo realizaría?

R. Si te refieres a la utilización de otras imágenes dentro de un nuevo contexto, yo estoy totalmente de acuerdo, es una de las características de los artistas contemporáneos. Se ha usado antes pero muy poco; a partir de los 50 en que los medios masivos ayudan a reproducir la obra de arte con mayor difusión, se ha hecho bastante; por ejemplo, en el Perú lo ha hecho Herman Braun en pequeños homenajes a varios artistas que a él le interesaban y los mezclaban con sus propias visiones del Perú. Anticucheras, señoras vendiendo buñuelos, mezclaba estas dos obras y producía una tercera.

Desde el momento en que sacas una obra de su contexto y lo llevas a otro haces una tercera obra: eso es interesante. Lo único malo ahí es cuando no se cita; es igual cuando haces una tesis y te copias vilmente un párrafo y lo colocas como si fuera el tuyo. Por eso una cosa es el homenaje, y otra el robo o la copia, son cosas totalmente diferentes. Yo puedo tomar un pedazo de Szyszlo y colocar “homenaje a  Szyszlo” o a “partir de Szyszlo” y se acabó. No hay ningún problema. El problema está cuando yo me consigo un catálogo de un artista chino de hace 20 o 30 años, lo copio para un concurso y gano. Entonces eso dice de la poca ética del artista, está mal, ni siquiera es pastiche, eso es un robo. Lo otro es absolutamente valido. Yo lo realizo y me encanta, a veces incluso he puesto mis cuadros dentro de mis propios cuadros.

P. ¿Qué cree que es el mercado contemporáneo del arte?

R. Como en cualquier mercado el artista está jugando con las mismas reglas: “todo vale”.

Hay pueblos enteros en China que se dedican a producir cuadros masivamente, cuadros que cuestan 20 dólares y los hacen por centenares. Dentro de ese mercado hay buenos, regulares y muy buenos. Como en cualquier mercado.

De alguna manera esto ha regulado el precio, porque con obras tan baratas baja el precio general, y el arte se ha polarizado. Se ha incrementado el precio de unas enormemente y el de otras ha bajado. El problema son los que están en el medio, los que no hacen pinturas tan comerciales y no son las famosas vacas sagradas. La gente que no sabe simplemente se deja llevar por el precio o por la firma, esto te dice que hay dos tipos de ignorantes, uno que compra algo barato que quiere llenar su pared, y otro que solo se deja llevar por la firma con la única intención de que sea una inversión, como aquel japonés que compró el cuadro de van Gogh a 80 millones y lo tiene en una bóveda. Cuál es el chiste de tener un cuadro si al final lo vas a tener encerrado solo esperando a que cueste el doble o el triple. Ahí sí me parece que el arte se ha distorsionado y ha entrado de manera brutal al mercado.

Hay obras de Jeff Koons o Damien Hirts que están sobrevaloradas. Son muy astutos porque están jugando con las reglas del juego que hay, y las han aprovechado muy bien. ¿Que si tienen formación suficiente?, claro que sí, tienen un equipo que realiza sus obras.

No todo cambio es bueno, ni todo lo nuevo es bueno. Lo vemos en la revolución francesa, acabaron con los reyes y después colocaron otro amo. ¿Qué me está diciendo eso?, que se equivocaron. En el arte es igual, hay cambios en el mundo del arte que terminan siendo una equivocación.

P. Sabiendo que el arte posmoderno es una crítica al arte moderno, ¿cree que hay algún aspecto que pueda rescatarse del arte moderno?

No creo que el arte moderno haya muerto. Mi experiencia como pintor y profesor me ha enseñado que nadie está totalmente equivocado y nadie tiene totalmente la razón. Cuando leí a Marx me pareció genial, pero conforme te vas acercado a otros autores te das cuenta que no es tan cierto; lo mismo Freud, cuando sale todo el mundo cree que es lo máximo, después aparecen otros psicólogos como Jung y no es una ley lo de Freud. Lo mismo pasó con los impresionistas: restringiendo los colores y formando una paleta. Se atribuyeron decir lo que es arte, pero luego aparecen Gauguin, van Gogh, Cezanne, que dijeron “todo eso está bien, pero no nos olvidemos que hay que componer el cuadro, hay que construirlo, nos estamos olvidando la composición y el dibujo”.

P. ¿Qué artistas citaría como exponentes del arte posmoderno o contemporáneo, en el ámbito nacional y local?

R. En el Perú me gustan Tokeshi, Tola. Bendayán, creo que tuvo su momento e hizo cosas interesantes. En Arequipa me costaría mucho decirte quienes, porque los que podrían ser aún son jóvenes y los que ya son, no son tan contemporáneos y no están haciendo una cosa tan diferente. Y los que pudieron haber estado en Arequipa ya no están, como el Choclo Riketts, Ramiro Pareja, Hernán Sosa. Si me preguntas hoy día, acá... Bien complicado.

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