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Revista Cultural

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La poética de Churata

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Indigenismo y Vanguardia

Por fin los estudios literarios en Arequipa han vuelto los ojos a la propia región y están empezando a abordar monografías, tesis, bibliografías, reediciones y ensayos de y sobre autores locales del pasado siglo. El movimiento integrador del sur del Perú en el campo de los estudios culturales y del análisis del discurso macrorregional es más fuerte que la división política, la rivalidad económica y la identidad racial que más bien dividen.

Gamaliel Churata es un paradigma en esta tendencia unitaria. Aunque se le considera puneño, el ámbito de su formación y producción poética une a Arequipa, Puno y Cochabamba, en Bolivia. Contraejemplo al racismo que recrudece en estos años, Churata fue arequipeño-puneño-boliviano y a mucha honra. El estudio de su vida y de su obra empiezan hoy a ganar altura internacional. En Arequipa, el gran erudito en Churata es el profesor universitario Dante Callo, conversamos con él.

 

P. ¿Puedes contarnos algo sobre el nacimiento de Churata?

R. En los años 80 en la Escuela de Literatura y Lingüística empezamos a estudiar literatura nacional; y todos investigaban a Arguedas, Ciro Alegría, López Albujar, Clorinda Matto. Fue entonces como estudiantes que encontramos el nombre de Gamaliel Churata en el libro de Luis Alberto Sánchez, tres o cuatro líneas. Se decía que era puneño, y el que habla es puneño. Nos dedicamos a la búsqueda de la obra principal de Churata, “El pez de oro”, y no la encontramos en ninguna biblioteca de Arequipa. Pero afortunadamente en nuestra búsqueda en otras ciudades logramos hallar la colección completa del Boletín Titikaka en la Biblioteca Municipal de Azángaro, junto a las obras completas de Alberto Hidalgo.

La historiografía literaria peruana de entonces decía que Gamaliel Churata era puneño. Era importante hallar la partida de nacimiento, pero en Puno no existía. Buscamos en Arequipa entonces, y en el archivo de la Catedral hallamos la partida de bautizo, como Arturo Peralta Miranda, quien nace el 18 de julio de 1997. Eso formó parte de nuestra tesis de bachiller en Literatura y Lingüística, en la presentamos la partida y otros documentos.

El padre de Arturo Peralta era protestante, dedicado al comercio. Cuando Churata era todavía niño la familia decidió irse a Puno. Allí Churata estudia en la Escuela José Antonio Encinas y aprende el quechua y el aimara. Adquiere el seudónimo de Juan Cajal primero, con ese nombre publica en la revista La Tea sus primero textos. Y en el Boletín Titikaka, 1926 – 1930, ya se llama Gamaliel Churata.

P. Su hermano también era poeta. Si uno lee el boletín, los dos o tres primeros números están dedicados casi íntegramente a la presentación del poemario “Ande”, de Alejandro Peralta. ¿Cómo nace el Boletín?

R. 1917 es un año importante para la literatura peruana. Por entonces los hermanos Peralta tenían dieciocho o diecinueve años. Junto a otros muchachos puneños, Emilio Vásquez, Dante Nava y otros, empiezan a escribir literatura en Puno, a formar un círculo de escritores, que publican La Tea, su primer experimento literario, allí aprenden a escribir. Sacan cuatro números. En Arequipa nace en 1916 el grupo literario El Aquelarre, y como la familia tenía vínculos con nuestra ciudad, fue fácil para el grupo Orkopata contactarse con ellos, hacer colaboraciones mutuas. En 1916 se publica la revista Aquelarre en Arequipa, y con esa idea en Puno el grupo de los Peralta publica trece números de La Tea. ¿Cuál era el contenido? Poemas de corte modernista, inspirados en Rubén Darío. Entre sus colaboradores encontramos a Vallejo, Valdelomar y los arequipeños Hidalgo, César Atahualpa Rodríguez, Belisiario Calle.

En Lima el 16 aparece en Lima la revista “Colónida”, con Abraham Valdelomar. En el norte se forma el grupo con Vallejo, Alcides Espelucín, Antenor Orrego y otros. Fue una década muy fructífera para la literatura peruana. En 1926 aparece el primer número del Boletín Titikaka en Puno, que ha dejado el modernismo y cambia hacia la poesía vanguardista. En varios artículos Churata se pregunta qué es la literatura, cuál debe ser la función de la literatura. Para él la literatura no es solo la expresión de la belleza a través de la palabra, sino es la expresión y la comprensión del ser humano, la realidad y el contexto. Ya Vallejo ha publicado “Los Heraldos Negros”, y el 27-28 escribe “Trilce”.

Pero la nuestra no es como la vanguardia de Europa, sino una vanguardia que asume la defensa del indio a través de la literatura, no del indio idílico sino del ser real explotado y sometido a la injusticia concreta del gamonalismo.

Por eso en el boletín no solo encontramos poesía, sino ensayos sobre la situación educativa nacional, t sobre la cultura andina, la filosofía andina, los cuentos de Mateo Jaica, de Inocencio Mamani. Comentarios y críticas de libros de Latinoamérica, además de Poemas de Vallejo, de Eguren, de César Atahualpa Rodríguez, de Hidalgo.

P. ¿Cómo lograron en el boletín tan buenas relaciones con escritores de Argentina, de Chile, de Méjico, Colombia, e incluso de Europa?

R. Es increíble el número y la calidad de las colaboraciones que lograron los del grupo Orkopata en América Latina. Durante cuatro años todo lo más importante escrito en América pasó por el Boletín, ¿Cuál era el objetivo de hacer tantas reseñas? En primer lugar, los Orkopata querían dar a conocer las obras importantes, pero también querían hacer intercambio con todos los países, recibían libros y revistas de Brasil, de Méjico, de Chile y los reseñaban. Creo que en esos años el tránsito de la cultura venía por Bolivia, Argentina, Brasil; y de allí a Europa.

Hemos encontrado en bibliotecas de España, por ejemplo, varios números del Boletín Titikaka originales. Y de allí que se haya empezado a realizar en Europa y Estados Unidos investigaciones sobre esta colección y sobre todo de “El pez de oro”. En Barcelona hay varios proyectos de investigación este año, sobre el poemario “Ande”, “Falo” de Emilio Armaza, y sobre el libro de Churata.

P. ¿Se podría hacer lo mismo con la revista “Aquelarre”? ¿Has visto alguna vez la colección completa?

R. En 1916 César Atahualpa Rodríguez saca cuatro números de la Revista “Aquelarre”. He tenido la suerte de verlos en la biblioteca del doctor Enrique Azálgara Ballón, que fue decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Unsa. No pudimos copiar esa colección, el doctor Azálgara ha fallecido, pero estamos tratando que los herederos de su biblioteca nos den acceso para fotocopiar la revista y tratar de hacer una edición facsimilar.

En el “Aquelarre” hay más ensayo que en el Boletín Titikaka, ensayos sobre la historia de Arequipa, sobre el arte arquitectónico, sobre las fiestas y la cultura local, y poca poesía.

P. Volviendo a Churata, aunque forma parte de la tradición literaria puneña, no se queda en Puno, se va a Bolivia y vive casi treinta años en Potosí, Cochabamba y La Paz, donde a su vez se integra a la vida cultural y participa activamente en la tertulia literaria; allí escribe y publica “El pez de oro”. Los bolivianos lo quieren mucho…

R. Efectivamente, por razones políticas tiene que viajar a Bolivia. Vive en varias ciudades y publica en revistas y diarios de Bolivia continuamente, sobre filosofía y cultura andina. Incluso le llegan a dar un premio nacional de literatura al que él renuncia, porque informa que ha nacido en Arequipa y ha estado unido a la cultura junto al lago. Pero es verdad, “El pez de oro” se puede considerar su texto boliviano, o quizás un texto andino simplemente.

P. ¿Por qué crees que se cambió nombre y apellido”, ¿alguna rivalidad con el padre?, ¿por qué su hermano no hizo lo mismo, por ejemplo?

R. “Gamaliel” es un nombre bíblico que significa “el iluminado”; y “Churata” en aymara es “guía, líder”. Hay un espíritu mesiánico en Arturo cuando decido cambiarse el nombre, quizás. No olvidemos que por el padre es de familia adventista y de allí el nombre bíblico. El cambio, creo yo, expresa la plena identificación con la cultura andina, desde 1926 hasta su muerte serán Churata. Aprende quechua y aymara, escribe en tres idiomas “El pez de oro”, defiende la cultura de los dominados, tiene vida política, su biblioteca es incendiada en Puno, es perseguido político. Los más de dos mil artículos escritos en Bolivia tienen ese nombre como autor.

Churata representa hoy una corriente que durante un tiempo no fue comprendida, la literatura como expresión del ser humano. El formalismo estructuralista durante varias décadas nos puso el énfasis en el texto poético, en el aspecto estético; en cambio en Churata lo importante es el aspecto ético, que se expresa es verdad en un lenguaje estético vanguardista, pero justamente tomado como un vanguardismo americano, diferente al europeo, en este aspecto: es poesía, pero surgida de un reclamo indigenista andino. De allí la importancia de releer a Churata.

 

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