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Revista Cultural

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CUENTOS HERIDOS

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Agüero en Arequipa

"Cuentos heridos" es el libro de fábulas escrito por un historiador, investigador y poeta. Uno de los más importantes intelectuales del Perú de ahora.

A partir de cierta edad de la infancia o pubertad, José Carlos Agüero ha crecido sabiendo que sus padres iban a morir. En Cuentos Heridos parecen haberse sumado esa realidad -la proximidad de la muerte- con el lenguaje propio del cuento o del relato infantil o de la fábula, y estos elementos se añaden a algunas situaciones rutinarias de un escolar, o del recuerdo de alguien en edad escolar.

Sin embargo, además de las fábulas en las cuales los animales y los personajes míticos peruanos dejan moralejas sobre la violencia de la que es capaz el ser humano, también encontramos reflexiones sobre momentos clave de la historia del Perú, como la rebelión de Manco Inca y la rebelión de Túpac Amaru. Por eso me interesa destacar que no es solo una antología de relatos literarios, o una antología de cuento fantástico, sino que son relatos que señalan, apuntan o aluden a una sociedad donde los diferentes tipos de violencia, en diferentes períodos de nuestra historia, generaron el sálvense quien pueda que suele gobernar el Perú.

Hay evocaciones a mitos, como el de Inkarrí, quien iba a volver para poner en orden el actual territorio del Perú, luego de la devastación causada por los españoles. Pero Inkarrí vuelve, una niña dulce le arregla el cabello, pero luego lo matan.

Un rasgo que tienen varios personajes de los relatos es su carácter de ajeno, anormal o de extraño a los demás. Porque les salen pies grandes; porque tienen brazos como tronco de árbol; porque a diferencia de sus hermanos y su mamá pata, era un patito al que le daba miedo meterse a un charco; porque la persona está hecha de letras y de palabras en vez de carne y hueso; porque son pishtacos feos -que no hacen daño a nadie- pero aún así son perseguidos incesantemente. Y en esas situaciones, de no ser comprendidos por ser diferentes, sufren profundamente y luego mueren. A veces mueren por casualidad, justamente, porque nadie les pregunta qué hacer, porque no hay diálogo, porque otros deciden qué será lo mejor para todos. Los que consiguen escapar, salvan la vida, humanos y no humanos.  A veces se salvan viviendo en la barriga de otro animal, pero se liberan del yugo principal o del rechazo que menos puede tolerar el ser vivo: el rechazo de la madre.

Cuentos heridos tiende a hablar y a tratar sobre el reino animal, sobre bosques y junglas, pero en realidad, las situaciones, razonamientos, dilemas y sentimientos que el autor presenta en las fábulas con animales como protagonistas, son comunes a las de los humanos. Y entonces, a medida que leemos los relatos parecen ser también parte de la jungla humana, es decir, la sociedad en la que vivimos.

El libro trata sobre la muerte, sobre la sobrevivencia, pero también sobre el amor y el afecto. El cariño de un niño a un perro, el cariño de padres a hijos y de hijos a padres. Y cada relato, ninguno mayor de dos páginas, es una especie de ampolla de ternura pero también de impiedad, de atrocidad. En la lectura de algunos de los textos, uno tiene la impresión de que el contenido de una inyección le está entrando al cuerpo.

Varios relatos muestran el tipo de transformaciones o conversiones del ser humano en otra entidad que comúnmente aparecen en la biblia o en los relatos del Manuscrito de Huarochirí (Dioses y Hombres de Huarochirí), donde las deidades se convierten en piedra cuando miran hacia atrás, o donde una mujer puede quedar fecundada por la visita de un ángel o por haber comido un fruto que llevaba la semilla que puso Cuniraya, como le ocurrió a la joven Cavillaca. El joven sin manos, con brazos de árbol, luego es sembrado en la plaza como árbol, sin que nadie le pregunte; y luego el árbol florece. Un hombre tendido, podrido, luego se convierte en árbol.

Un relato es sobre el devenir de Paco Yunque, el personaje del famoso cuento de César Vallejo que todos leíamos en la escuela hace algunas décadas -y que no sé si sigue siendo lectura obligatoria, pero que debería serlo. El cuento de Paco Yunque en la escuela, en los años 80 era una de las pocas formas de aludir al viejo racismo de las primeras décadas del siglo XX, y a la necesidad de justicia, aunque difícilmente en el aula se discutía sobre el racismo de ese momento. Hoy es más aceptado dialogar o reconocer sobre la permanencia del racismo en el Perú, y es interesante que este otro tipo de violencia está presente en Cuentos Heridos.

Este libro, que José Carlos Agüero lanzó en julio en Lima es el tercero ¿cuarto? de su producción bibliográfica. Y creo que es un ejercicio de equilibrio muy importante, en el cual se reflexiona y se relata a partir de pequeñas situaciones de violencia, microviolencias y microafectos, en situaciones cotidianas, sencillas, de personajes que parecen de mundos fantásticos. Varios personajes están en agonía literal, observan cómo se están muriendo, o habla el cuerpo que muere, casi como el personaje de ‘Adios Ayacucho’ de Julio Ortega (que busca su cuerpo desaparecido). Pese a ello, estos personajes heridos intentan llevar la vida, o lo que les resta de vida de la mejor manera.

Felicito a José Carlos y a la ilustradora Andrea Lértora por regalarnos estas fábulas inesperadas y, a la vez, necesarias.

 

 

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