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Revista Cultural

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MEDIO SIGLO SIN HIDALGO

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Un silencio que agobia

Este año se cumple medio siglo desde la muerte de uno de los escritores arequipeños más importantes del siglo XX. No solo fue muy prolífico, sino que alcanzó una calidad de escritura en varios géneros que toda América Latina elogió. El poeta y narrador Alberto Hidalgo Lobato nació el 23 de mayo de 1897 en Arequipa; sus padres fueron el abogado Manuel Santiago Hidalgo Hidalgo y Juana Rosa Lobato Ocharán. Cuando tenía cuatro años ambos padres murieron, los biógrafos explican que fue Ladislao Corrales quien los envenenó y este suceso marcó la personalidad arisca del poeta.

En 1914 Hidalgo, Alberto Guillén, Miguel Ángel Urquieta y Luis De La Jara editan la revista ‘‘Anunciación’’ que inició en el campo literario local el modernismo y el vanguardismo. Durante su juventud fue a Lima para estudiar en la Universidad Mayor de San Marcos en la escuela de Medicina, pero dejó los estudios de esa carrera para empezar los de Literatura y solo cultivó las letras gran parte de su vida.

Con los primeros poemas que publica dejó en Arequipa una sensación de rebeldía; los problemas personales y complicaciones judiciales habían hecho de él un revolucionario que criticaba a la sociedad de su tiempo. Utilizó la vanguardia poética para transmitir y difundir este antagonismo.

A los diecinueve años participó en la revista Colónida dirigida por Abraham Valdelomar, quien en su ‘‘Exegesis Literaria’’ elogia y defiende el derecho de los jóvenes poetas. En 1917 Hidalgo publica ‘‘Panoplia Lirica’’, con poemas que ya muestran características del innovador frente a su época. En Lima simpatiza y participa en el Partido Aprista Peruano, al que renunció junto a Magda Portal luego de entender que la corrupción se había apoderado ya del partido.

En 1919 viaja a Argentina; en Buenos Aires Alberto Hidalgo publicó su poemario-manifiesto titulado ‘‘Simplismo’’, del cual fue único seguidor, obra que recién está siendo valorada por la crítica.

En el cauce vanguardista, Hidalgo fue de un individualismo adanista, anarquista, anti-hispano. El crítico arequipeño Carlos Arturo Caballero explica que sus temas centrales fueron su país, el amor y el auto-endiosamiento. Hidalgo participa junto a Jorge Luis Borges y Vicente Huidobro y editan el “Índice de la nueva poesía americana”, publicado en 1926.

El simplismo es una técnica literaria que, influida por el futurismo y el creacionismo, consistía en el uso extensivo de la metáfora y la autonomía de cada verso, condensando de éste modo su lenguaje poético, generalmente altamente subjetivo; Hidalgo lo cultivó el tiempo que estuvo en Argentina y hasta su muerte.

Alberto Hidalgo es reconocido en el mundo literario sobre todo por sus poemas de depurada técnica, pero también escribió cuentos publicados en su mayoría en las revistas ‘‘Caras” y ‘‘Caretas’’, y luego editados bajo el título ‘‘Los sapos y otras personas’’ publicado en 1927. En ‘‘20 cuentos arequipeños’’ del compilador arequipeño Willard Diaz, aparece el cuento más conocido de Hidalgo, ‘‘Tragedia Yanqui’’, que nos relata la vida de un hombre fascinado con los ascensores, y cree que son un símbolo de vida: a simple vista son símbolos de modernidad, el hombre que viaja en este transporte es un hombre que se desplaza.

Escribió “Diario de mi sentimiento” en 1937, “Carta al Perú” en1957, “Poesía inexpugnable” en 1962, “Árbol genealógico” en 1963, “La vida es de todos” en 1965, “Su excelencia, el buey” en 1965. Luego, bajo el seudónimo Dr. J. Gómez Nerea publicó la colección “Freud al alcance de todos”, que tenía títulos como: “Freud: el misterio del sueño”, “Freud y el problema sexual”, “Freud y la higiene sexual”, etc.

Fue candidato a recibir el mayor galardón y reconocimiento en el campo de la Literario, el Nobel de Literatura, en 1957 y en 1967. Tuvo enemigos y detractores, que el mismo Hidalgo se ganó a causa de sus comentarios e ideología. Falleció en Buenos Aires hace cincuenta años, el 12 de noviembre de 1967, pocos meses después de recibir el Gran Premio de Honor otorgado por la Fundación Argentina para la Poesía, el único reconocimiento que recibió en vida.

Sus restos fueron repatriados en 1971 al Perú, y hoy descansan en un mausoleo en el Cementerio General de La Apacheta en Arequipa, donde espera el reconocimiento de los escritores y las autoridades culturales de nuestra ciudad. Aquí dejamos una muestra de su estilo:

 

“Semáforo”

 

Mejor es que los ojos como lámparas trémulas se apaguen

Que los sonidos sean transparentados a donde nunca se los oiga

Que no acepten el vuelo de los vocablos

Que no haya casos cuando yo poeme

 

Pido la cesantía de las buenas costumbres del lenguaje

La defunción de la gramática

El aniquilamiento del sentido doméstico en el canto

Exijo ausencias cuando yo poemo

 

Propugno el culto de la errata

El celeste relámpago de la equivocación

El juego mágico de malentendidos entre versistas y leyentes

Para que juntos poememos en perseveración de este prodigio

 

El poemar repuebla al tiempo

Acrecienta el espacio de perspectivas y alrededores

Y en tanto que se espacia poemando

Se tiempa para siempre quien poema

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