altodelaluna

Revista Cultural

  • Full Screen
  • Wide Screen
  • Narrow Screen
  • Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size

VG INTRO

E-mail Imprimir PDF

Videojuegos por dentro

 

Para quienes hemos nacido antes de que existan computadoras en este mundo, muchas cosas serán difíciles de entender. Los videojuegos, por ejemplo. Para algunos simplemente será imposible.

Nuestra infancia está marcada con un trozo de tiza en el pavimento y una escala que iba de la tierra al cielo. Y nuestras tardes eran competencias de trompos o de tiros o de rueda, y nuestros campeonatos de fútbol callejero podía durar hasta media noche cuando ya no pasaban carros por la calle del barrio. Jugar era otro verbo en esos años.

Hoy el niño más pequeño sabe manejar el celular para llenar una fila de bloques y correr en coches virtuales por carreteras virtuales hasta llegar a la meta o estrellarse en el camino. Y los adolescentes juegan con gran habilidad Starcraft o TWD sin tener una idea de cómo se hace un sapito de origami.

La industria de los viedeogames en el mundo el año pasado produjo más dinero que el cine y la música juntos. Si uno pregunta a un grupo de jóvenes cuál ha sido la última película que han visto piensan un rato, ni se diga si pregunta uno por la última novela; si pregunta por el mejor videojuego se enciende la discusión al instante. El equipo peruano de Dota 2 participó este año en el torneo mundial, en Estados Unidos, y quedó en el puesto 15; ganó doscientos mil dólares por ello; los primeros se llevaron ochocientos mil dólares a casa.

He conversado con un videogamer limeño, vía internet por supuesto, como debe ser en este caso. Se llama Jairo Canales, tiene 22 años y vive de su trabajo en youtube sobre juegos.

 

P. ¿Cuándo empezaste a jugar en video?

R. A los seis años. Como todos los niños, era cosa de sentarlos un rato frente a un televisor o pantalla para que se entretengan. Lo primero que jugué, nunca lo voy a olvidad, fue Megamán, de la Supernintendo. Es un juego en que vas subiendo de una plataforma a otra y venciendo a enemigos. No era muy complejo pero a mí me parecía muy divertido. Nunca me aburrí, ahora mismo de vez en cuando lo juego.

P. ¿Tenías una consola en casa?

R. No, no. Era muy caro en ese tiempo y no teníamos para comprar una. Pero cerca de mi casa, vivo en Chosica, un chico abrió un cibercafé con consolas de Nintendo. Yo alquilaba media hora o una hora y me quedaba jugando…

P. ¿A los seis años?

R. Sí, No era muy lejos de mi casa y mi padre conocía al chico, así que no había problema. Gastaba cincuenta céntimos o un sol.

P. ¿Y cómo se llevaban tus estudios con los juegos?

R. No chocaban. Un rato de juego era casi siempre mi recompensa luego de hacer tareas. Tengo un hermano mayor que yo tres años, iba con él a jugar. En mi colegio también había chicos que jugaban. Después estudié en la Toulouse Lautrec programación.

P. ¿Jugaste Mario Bross? Me sorprendió leer una revista de Videojuegos y ver que el año pasado loc consideraron el mejor juego del mundo…

R. Mario Bross es la estrella de Nintendo. Los primeros eran muy sencillos, yo jugué un par en 2D. Había que rescatar a una princesa de un dinosaurio-tortuga. Ahora es mucho más complejo.

P. Tu segundo juego ¿cuál fue?

R. Otro de Nintendo, se llama Kirby. Le gustaba a mi padre porque era un juego más infantil. Es una pequeña bolita rosa, en plataforma pero con la habilidad de absorber a su enemigo y obtener su poder. Es muy popular entre los niños.

P. ¿Y tu primer juego de PC?

R. Startcraft. Es muy popular, sobre todo en China donde es un deporte oficial.

P. He visto que están pidiendo que en la próxima olimpíada se incluya a los VG como un juego oficial…

R. Sí, en París 2021. Ya es seguro.

P. ¿Cuál ha sido la sesión de juego más larga que te has pegado?

R. En el 2007 más o menos, con un juego que recién salió que se llamaba Bioshock. Pasé unas cuatro o cinco horas jugando porque me encantó su historia, su ambientación. Es un juego de disparos, no es muy complicado pero sí tiene ciertas partecitas que te toma un poco de tiempo pasar.

P. Y con toda tu experiencia, ¿tienes una idea de qué atrae tanto a los videojuegos?

R. Sí. Claro. Lo que pasa es que mucha gente considera a los videojuegos como una pérdida de tiempo. Quizás para algunos pocos sea así, pero ahora hay gente que vive de los videojuegos, y vive bien. Se mueven millones de dólares anuales en la industria.

El videojuego ya tiene varias etapas, al principio quizás era solo un entretenimiento, pero después pasó a ser un deporte y ahora está entrando en lo que algunos llaman su adolescencia: están empezando a importar más las historias, lo que narra el videojuego, que el solo vencer obstáculos. Como el cine, la música o la fotografía, el video juego puede convertirse en un arte. Cuando nació el cine se dijo que es un arte, el videojuego nace como un entretenimiento y un negocio.

Hace poco escuché a un crítico de videojuegos que se llama Dayo, lo puede ver en youtube, dice que a diferencia del cine o el teatro el jugador cuando toma los mandos se convierte en un actor, porque tiene que interpretar al personaje, por eso la gente se siente tan atraída, tan apasionada por el juego.

P. Me llama la atención que en Perú un fenómeno tan masivo e importante no sea un tema de investigación académica. Solo mi equipo está investigando en la UNSA el tema, y a un nivel intro…

R. Pero si usted ve en youtube hay cientos de personas dedicadas a los videojuegos, a investigar y a producir videos sobre diferentes juegos. Yo me he especializado en Dota 2, acabo de subir un video sobre la historia que cuenta el juego, y tengo auspiciadores que me pagan por cada persona que entra a ver mis videos. Gano entre trescientos y cuatrocientos dólares mensuales produciendo solo estos videos. Más que un sueldo mínimo.

Hay gente, sobre todo en Argentina y España, que dicta clases sobre games, es toda una profesión. Quizás no hay muchos libros, pero en internet encuentra infinidad de artículos, revistas y videos sobre cualquier tema de videogames. Es una comunidad muy muy grande.

P. ¿Cómo empezaste con los juegos de narrativa?

R. Con FinalFantasy 4. Ahí comprendí cómo un juego puede evolucionar, como puede haber historias más o menos grandes según tu desempeño, cómo puede madurar un personaje. Los juegos están en otra etapa.

Hace poco salió un juego que se llama Gone Home. La historia es esta: tú eres una chica que has pasado un buen tiempo lejos de tu familia; ha habido un pequeño accidente y tienes que regresar a casa. Llegas y encuentras una nota de tus padres que te dicen “Nos hemos mudado, por favor no entres a la casa”. En ese momento uno pensaría que hay monstruos o fantasmas, pero pasa que la chica investigando entre las cosas que quedan de la mudanza tiene que averiguar por qué se están yendo. Mirando las cosas tú mismo, como jugador, vas interpretando cómo fue la vida de la chica, tu hermana que se ha mudado, cómo fue la vida de tus padres. Y el juego intenta mostrar cómo es la vida de una persona cuando ya es madura, cuando tiene que dejar a sus padres; te pide que recuerdes cómo eras cuando eras niño, que revivas esa experiencia. Y al final, si terminas bien, descubres el secreto, resulta que tu hermana era lesbiana, tus padres decidieron mudarse para alejarla de la chica con la que tenía una relación. Eso es todo. Ni siquiera te encuentras con tus padres cuando termina el juego, todo es interpretación de datos. Ni hay juicios.

P. ¿Tú lees literatura?

R. No soy un gran lector, pero leo de vez en cuando.

P. ¿Qué has leído?

R. Hace poco “El perfume” de Suskin, después un cómic que está de moda, Mouse, que narra la Segunda Guerra Mundial cambiando a los judíos por ratones y a los nazis por gatos.

P. Habrás visto que en la literatura siempre hay una historia, que ya está acabada. Como lector te implicas en esa lectura, te sumerges en el mundo ficticio, pero no puedes alterar nada en él. En los VG tienes más posibilidades, pero tampoco son muchas, todo está controlado por el programador, de modo que la sensación de libertad que tienes es ilusoria. Siempre llegas al final esperado.

R. La falsa libertad. Hubo algunos juegos que te daban un poco de libertad para modificar el programa, pero duraron muy poco. Hay uno que se llama Minecraft, es simple todo está hecho de cubos, tú eres un cubo. Lo que hace el programador es lanzarte ahí y decirte hay un poco de reglas que son estas, lo demás lo decides tú, tú construyes como te venga en gana. Hubo un equipo de chicos que hicieron toda una ciudad, Dubai, creo.

Hay chicos que diseñan lo que se llaman moods, que son cosillas que no están en el programa original y ellos las meten allí.

P. ¿Has oído decir que los videojuegos son un vicio, que provocan la ludopatía?

R. Sí, claro. Lo que pasa es que hay chicos que tienen un hogar lleno de conflictos, el papá le pega a la mamá, o a los hijos, la mamá es depresiva, tus hermanos tienen problemas, no hay dinero, no hay trabajo, miras muchas injusticias por todo lado, asaltos en la tele. ¿Cómo vas a querer estar en casa? Mejor me voy a jugar. Y poco a poco descubres que eso también es una profesión, un trabajo o un deporte profesional.

 

You are here: Ciencias Sociales VG INTRO