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Revista Cultural

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Ocho novelas arequipeñas

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Breve historia de la novela social arequipeña

La novela arequipeña a lo largo del tiempo ha ido cambiando de forma, mientras que el contenido casi siempre ha tratado sobre los problemas sociales que atraviesan la región o todo el Perú.

Nuestra historia empieza con María Nieves y Bustamante y su clásica novela “Jorge el hijo del pueblo” publicada en 1892, que relata los episodios de la Guerra Civil Peruana de 1856-1858 y sobre todo los acontecimientos en la ciudad de Arequipa, un canto épico que resalta el espíritu guerrero del pueblo arequipeño.

Jorge representa al plebeyo que no conoce ni siquiera quién es su padre, víctima de las barreras que la sociedad le impone. Es también un hombre que posee un alma superior a cualquier persona además de dotes artísticas que lo elevan por encima de otros. Es el hijo que no logra unir a las clases sociales ya que termina renunciando a lo que su padre, don Guillermo, le había dejado. El placer y el dolor opuestos son un claro ejemplo de lo que significa el amor en esta novela, donde  el placer de lo romántico pide que el héroe no logre o alcanzar el objeto de deseo, ya que Elena en el transcurso de la historia morirá víctima, al igual que Jorge, de la imposición social de la época.

La siguiente novela arequipeña importante es “Dios no nos quiere”, publicada en 1973 de César Atahualpa Rodríguez. Aquí el héroe también será un bastardo que sufrirá el desprecio y las burlas de la sociedad que lo acoge. La obra  denuncia la justicia del hombre, los poderes por los cuales se valen para gobernar la religión católica y por el otro lado la ley al servicio de unos cuantos. La frase “¡Parece que dios no nos quiere a los pobres!” al final de la obra y la risa de la bruja Dorotea hacen eco de la injusticia final. Hay que anotar que tanto Jorge (el hijo del pueblo) como Santiago Carpio son gente del campo, desde ahí van a realizar sus acciones.

Nuestra tercera novela importante, “Pólvora”, de Vladimiro Bermejo,  publicada en 1948, nos muestra la nostalgia de un sujeto que pese a tener todo el dinero que desea no logra sentirse bien consigo mismo. Lo único que ha movido al protagonista Mateo Pinto a obtener riqueza ha sido la ambición, solo por eso se dedica a fabricar pólvora ya que no posee pasión alguna o interés hacia otra ocupación. Al darse cuenta de ello comienza un cambio psicológico que le causara desprecio por él mismo, ya que se da cuenta de su verdadera condición. Los demás solo lo ven bien cuando necesitan pedirle algún favor, fuera de eso es un inadaptado al cual le hacen sentir su condición de hombre inculto.

Con esta novela se rompe la forma de las dos anteriores ya que no brinda solo una historia sino varias, pero todas con un mismo objetivo: hacer resaltar las diferencias de las clases sociales de la época, del abuso de poder por parte de los funcionarios al servicio del Estado, además de la ignorancia que estos poseen para tales cargos.

Lo que más resalta en esta novela es la proposición de un nuevo sujeto emergente quien consciente de su condición y a partir de una buena educación e instrucción  forjará su propio destino. Este antisujeto está pensando en los nuevos tiempos, es hombre de ideas capaz de decidir por sí mismo para su bien y el de los demás.

 

“Los juegos verdaderos”, novela modernista de Edmundo de los Ríos, publicada en 1968, va a ser muy bien aceptada: tanto que Rulfo exclamo de ella  “es la novela que inicia la literatura de la Revolución en Latinoamericana”.

De los Ríos en esta novela a través de su personaje nos muestra los ideales que primaron en ese entonces, la iniciada lucha contra el capitalismo extranjero por parte los grupos guerrilleros. “Los juegos verdaderos” es una novela donde se muestra la historia de un revolucionario del cual no sabemos su nombre y que a su vez nos relatará la historia de otros personajes que formaron parte de su vida, sea en la cárcel al lado del negro Gilberto, o los momentos vividos en su infancia al lado de los Halcones Negros.

Las retrospecciones del personaje principal dan a conocer los sucesos que lo  llevaron a la cárcel, donde comprende que todo había sido un gran juego, comenzando con Los Halcones Negros  hasta su etapa de guerrillero, un juego de verdad y de muerte donde el perdedor había sido él, donde sus buenas intenciones les hicieron ver al comienzo como los buenos pero que al final terminaron como los malos.

Con “Inka Trail”  publicada 1996, Osvaldo Chanove entrará en otro tema: Inka Trail se sitúa en un ambiente bohemio del Cuzco, en el “Enterprise”, un local nocturno para ser más exactos, donde se reúnen tres elementos claves esta ciudad: la naturaleza, la historia y el cosmopolitismo de frontera, en el que hallamos personajes típicamente peruanos junto a extranjeros, entre los cuales se van a enredar historias que los llevaran a la misma muerte.

El exotismo en la novela es una constante de la que el narrador se vale para mostrar los atractivos de las distintas ciudades y lo que hay en ellas. El narrador nos muestra a una ciudad llena de historias pero de gente ajena a ella, el “Enterprise” es la imagen del Cuzco cosmopolita, una ciudad habitada por otros. Todos se sienten como extraños en el mundo, incomprendidos, por lo tanto tienden a reunirse allí  como una especie de salvación que los lleva a desahogarse y votar todas esas sensaciones que llevan guardadas para ser ellos mismos, que Chanove describe como un tomar cada quien las riendas de su vida.

La postmodernidad en la novela arequipeña se inicia con “El  europeo”, de Fátima Carrasco. La estética con que nos presenta sus personajes, además de los nombres de los lugares hacen de su novela algo sencillo y divertido que en el trasfondo oculta los problemas de una nueva sociedad, donde la protagonista Camino Guerra busca una liberación de los estereotipos de la época buscando así un ser propio. Los tres jóvenes amigos, el europeo, Camino y Frieda, muestran su rebeldía frente al control que ejercen sus padres sobre ellos. La visión de género es muy marcada en estos personajes. Aquí la obra muestra un rompimiento con las formas de pensar de la Arequipa tradicional hasta la mitad del siglo XX; hay una voz narrativa que quiere romper con todo prejuicio y  que exige un libre albedrio.

“En mi noche sin fortuna”, de Susana Guzmán, ofrece al lector una historia de amor otoñal ambientada en el Perú sacudido por el huracán de Sendero Luminoso. Dos o tres capítulos ocurren en España, país al que acude el protagonista. Es una  novela que nos revela a través de sus personajes los ideales que regían la clase media de entonces, el momento de lucha interna que se vivió en el país debido al surgimiento de Sendero Luminoso, y las tensiones que se dieron en las familias de todo el Perú. La novela se acerca desde un nuevo punto de vista social al cambio que exigía la nación frente a ese lado oscuro del modernismo que nos tocó a los latinoamericanos.

Susana Guzmán señaló en una entrevista: “No me considero ni moderna ni postmoderna, porque pertenezco a una sociedad que no ha ingresado plenamente a la modernidad, o que ha ingresado a ella de manera muy limitada y desigual. Creo que mi obra refleja esa condición y sus contradicciones, y que recupera la afectividad de esas heterogeneidades, con los relativos anacronismos estéticos que pudieran verse fuera de Hispanoamérica.

Finalmente, tenemos otra novela histórica, “Las Saucedo”, de Zoila Vega Salvatierra, que ficcionaliza el ambiente que se vivió hacia 1780 en Arequipa. Las protagonistas son tres hermanas (Josefa, Rosario y María del Socorro) que desarrollaran las tramas amorosas de la novela, cada quien con sus diferentes amantes, entretejidas con la Revuelta de los Pasquines en la que de diferentes maneras se van a ver involucradas.

Josefa y Enrique son los personajes más notorios, ella al final de la novelaes la única que logra lo que quería, valerse por sí misma sin que nadie tenga que decidir en su vida; parte de esto lo logra gracias a los consejos de Enrique Ibáñez, quien también tendrá un cambio por amor a ella. Vemos  como la novela describe muy bien la sociedad de la época, donde las personas ocultaban lo que  hacían. Las Saucedo  le sacan la vuelta a la sociedad de la época y avanzan en función de sus propias metas. Una novela donde mezcla realidad y ficción.

 

Si la novela arequipeña a lo largo del tiempo ha ido cambiando solo lo ha hecho en la forma, siempre, en sus mejores obras, se ha preocupado por los problemas que están marcado a todo el Perú. Desde el romanticismo, pasando por el realismo y luego con la entrada de lo moderno y lo postmoderno, en estas obras arequipeñas no se puede dejar de notar que la preocupación constante gira en torno a lo social, ya que desde el momento del descubrimiento de la conquista del Perú hasta la actualidad no se cesa de discutir los problemas que nos han llevado a ponernos en la órbita de la dependencia. Estas novelas evocan los problemas pasados y los problemas actuales ya ficcionalizados, pero de una u otra forma los dan a conocer las nuevas preocupaciones que atañen a una sociedad local que convive con lo postmoderno, lo moderno y lo que es peor con una premodernidad al servicio de las grandes hegemonías políticas.

 

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