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Revista Cultural

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HIGA: VISITA GUIADA

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Un recorrido por la galería en compañía del escultor.

 

El portafolio de Haroldo Higa es impresionante. Egresado de la Escuela de Arte de la PUC en la especialidad de Escultura, con el primer premio de la promoción, hizo un posgrado de tallado tradicional en la Universidad de Okinawa. Ha trabajado en Argentina, San Salvador, París, en diversas fundaciones artísticas. Ha expuesto en Francia y en Japón. Ha ganado en forma consecutiva el premio de PRO-ART de la PUCP, los años 2013 y 2015. Es artista exclusivo de la Galería Lucía de la Puente y profesor de arte en su alma mater.

Está exponiendo esta semana una breve retrospectiva de su arte de los últimos quince años en el Cultural Peruano Norteamericano de Arequipa. Poco antes de la inauguración nos permitió visitar la galería y nos ilustró sobre sus piezas. Visita guiada que compartimos con los lectores.

 

P. Un reparo común al arte contemporáneo, o al arte moderno en general, es que parece requerir algún tipo de adiestramiento, una preparación académica, para poder apreciar su sentido. ¿No aleja eso al espectador común de las exposiciones?

R. Justamente en la conferencia de prensa que dimos junto a mi curador, Juan Peralta, antes de inaugurar la muestra del Cultural Peruano Norteamericano de Arequipa, hablamos de este tema, cómo el arte en los últimos tiempos se ha ido alejando del espectador.

En mi caso trato más bien de conectarme con la gente, para eso utilizo elementos o imágenes que ellos puedan reconocer de manera simbólica, y a partir de ese simbolismo quiero que el espectador haga su lectura personal, con toda la libertad de recrear el sentido con su propia cultura, su entender. Si bien el autor tiene una intención en su obra, en la mía creo que existe la posibilidad de la lectura polisémica. Un artista conceptual te invita a hallar el concepto, en mi caso solo doy pautas para una lectura abierta.

P. Veamos la muestra, por favor.

R. Te cuento rápidamente antes cómo nace el proyecto. El año pasado mi amigo Juan Peralta me plantea un marco curatorial. El marco trata de mostrar una selección de mis obras entre el 2001 y el 2015, teniendo en cuenta que yo egreso en 1993. Juan encuentra en el conjunto la posibilidad de un juego de contrarios, a eso lo llamamos “De la ilusión al deterioro”. Él advierte que siempre estoy planteando en mi trabajo la ilusión o la fantasía de querer alcanzar algo, pero que en ese juego siempre existe la posibilidad del fracaso, del desencanto, de que el paradigma o la utopía se conviertan en una realidad deteriorada. El juego de la vida consiste en eso: vamos pasando de una ilusión a una realidad disminuida.

Por lo tanto Juan viendo mi catálogo dice: esto me va a servir para la sala de la ilusión y esto para la sala del deterioro.

P. La primera es entonces la sala de la ilusión. ¿Qué tenemos aquí? Veo un conjunto de piezas blancas que parecen de porcelana, quizás un grupo de nubes…

R. Algunos pueden ver una referencia a las nubes japonesas pero otros pueden ver este merengue, que dan ganas de tocar. Hay tres modelos de nubes, digamos, que dispongo como si estuvieran en movimiento. Es arcilla roja que he modelado, hasta sacar un molde y después le hecho un vaciado en cerámica y luego lo pinté con esmalte industrial.

P. Parece porcelana…

R. Parece porcelana, pero en Perú nadie ha logrado todavía hacer porcelana y yo he simulado la idea. Es un conjunto de dieciocho piezas que dispongo según el espacio que me den.

Esta otra pieza es madera tallada pintada con esmalte, parece una torre o un tótem y simula los pasos que uno va dando en el amor, al que se sube piso por piso hasta llegar a un corazón flechado por todas partes.

Acá, a manera de ironía, tenemos una carretilla disfrazada de cupido. Ironía, porque detrás hay un erotismo representado por esta forma fálica que se esconde.

P. Luego este tríptico, mitad dibujo mitad escultura, en recortes blancos y enmarcado. ¿Qué vemos?

R. Si te alejas un poco ves al medio una referencia a la ola del sunami del famoso grabado de Hokusai. Lo que hago es tomar la imagen para hablar del océano de la vida, y le doy más amplitud, con los dos paneles laterales.

La técnica va placa por placa, construyo un volumen en pequeño espacio a partir de la superposición de ocho placas en cartón corrugado, calo la placa de abajo y voy superponiendo otras para generar el volumen y la textura.

Parto de un pequeño dibujo a escala, luego empiezo a calar y con la segunda placa voy saturando el espacio, y así sucesivamente hasta lograr la consistencia de una escultura.

P. Esta es la pieza más impresionante de la primera sala, una especie de corazón facetado con espejuelos…

R. Acá trato de representar a la vez un corazón y una especie de disco-ball de discoteca que cae al suelo. Referencia al corazón y símbolo a la  bola de espejos.

La base es de espuma de polietileno de alta densidad, que modelo, pulo y empapelo tres o cuatro veces, vuelvo a lijar y forro en este caso con cuadraditos de espejo. Aunque, si te fijas bien, no son cuadrados sino trapecios, para seguir el ritmo de la curvatura. Me tomó siete meses de trabajo. Es una pieza única, y tiene unos catorce años.

P. Pasemos a la siguiente sala…

R. En la primera sala brilla la luz, está el blanco y el dorado. En esta, la ilusión se cubre de negro; lo primero que encontramos entrando a la derecha son estos grabados a gran escala que hice para una exposición. Como soy de vocación escultor, me gusta mucho el grabado, y para mí hacer grabado es como tallar la madera. Esto es grabado hecho sobre placas de triplay sin preparar.

¿Te acuerdas que en la otra sala había una ola de tormenta? Esta ya es la tormenta en sí. Está toda la violencia que termina por invadirte.

P. Por el gran tamaño, para un grabado, me pregunto cómo lo prensas…

R. Esto lo prenso a mano, la impresión dura ocho horas, con una cuchara. No hay una prensa tan grande, y voy echando tinta, tinta, e imprimiendo poco a poco.

P. ¿Y este qué ejemplar es...? ¿Número?

R. Es el uno de cinco. Pero no tengo el dos, tres, cuatro ni el cinco. El día que lo pueda vender hago el dos, y así sucesivamente. Imagínate ocho horas grabando.

En esta otra pieza, el Micky Mouse, si grabé los cinco. Es una figura popular de la cultura norteamericana…

P. Pero está en medio de llamas.

R. Exactamente, porque ahora el dibujo amigable está sobre ti, te mira dominante. En esta fantasía del juego de los contrarios el Micky Mouse pasa a amenazarte, se subleva.

Mira estas figuras monumentales, el cuervo y el soldado, que son figuras de juguetes muy infantiles pero que ahora se tornan amenazantes, sólidas y poderosas.

Lo interesante de estas dos esculturas es que están realizadas con cámaras de llantas. Busqué por toda Lima estas cámaras de llantas que ya no se usan, y les di forma. Te puedes dar cuenta que el zapato del soldado es llanta. He querido que se evidencie que son restos de llantas, de cámaras, para que los códigos de la industrialización del transporte sugieran cosas.

Mira esta línea en la pared, de grabados de juguetes de época que parten de una idea. Son juguetes de 1940 o 1950 cuya imagen tomo para convertirla en xilografía. Son juguetes de hojalata que han pasado por nuestras manos pero ahora, convertidos en xilografía, se convierten en algo oscuro. Trabajo lo lúdico desde la perspectiva de lo siniestro.

Por último, en esta pared tienes una muestra de mi última muestra en Lima, que se llamó “Funámbulo”. Funámbulo es este acróbata que camina por una línea sobre el abismo, y en los circos están jugando con la vida y la muerte. Para mí el funámbulo es el citadino, el hombre de la ciudad. Nosotros en una gran ciudad siempre estamos entre la vida y la muerte porque no sabemos qué nos va a pasar.

P. Nos falta la última pieza, aquí se lee “fe”.

R. Para cerrar la muestra propongo que a pesar del deterioro siempre volvemos a la fe. Pero si te fijas bien, es la f de facebook, el mundo de hoy. ¿Hay en ello fe? No sé.

P. Bueno. Pero si bien has trazado y nos propones un recorrido de lo blanco a lo negro, de la ilusión al deterioro, un poco pesimista, ¿puedo recorrer la muestra en el otro sentido, del deterioro a la luz? ¿Entrar por esta puerta y salir por la otra?

R. Totalmente.

Lo que pasa es que el curador y el artista se plantean un recorrido pero eres libre de entrar en este laberinto y hallar tu propia salida. Por eso hablamos del juego de contrarios, que puede ser un ir y venir, simplemente. Dentro de la fatalidad más oscura siempre va a existir una esperanza, un nuevo sentido. Todo final es un nuevo principio, hermano. No hay fatalismo en mí.

Si me conoces, si me ves, te vas a dar cuenta que no soy un tipo pesimista para nada. Pero soy consciente que en la vida hay posibilidades de fracaso y de creación a la vez, de arte, Eso es lo que planteo.

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