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Revista Cultural

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Boletín Titikaka 1

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Puneños que son arequipeños (o al revés)

Conocí el mundo quechua, me zambullí en el lago insondable al cual uno tiene que llegar con la obligada presteza del afecto.

Conocía Ayacucho, más quechua que Huancayo; conocía Cusco, tan quechua como Puno: pero la sorpresa más grande fue escuchar hablar aimara, una lengua que sonaba a tinya, pututo, caracol y agua. Dentro de mí dije “nunca la aprenderé”, pero de pronto empecé a saludar “kamisaraki jilata” y entendía el “waliki” y mejor cuando me respondían “jumasti” y podía responder “walikiwa”.

Quedé perplejo de que una lengua pudiera entrar en el alma del forastero que llega y toca las puertas con amistad y aprecio. Luego oí la palabra maravillosa “munirikarusa”, palabra llena de amor y reconocimiento.

Cuando pregunté por la palabra “traición” me llevé la sorpresa más grande: en aimara esa palabra no existe. Esto es lo que dice un aimara traicionado: Me equivoqué en ofrecer mi amistad a quien no la merecía.

Así que “Ratuki kataki” fui a Puno y presentamos este Boletín Titikaka en las orillas del lago. Ahora venimos en caravana, unos de Lima, otros desde Puno, a ofrecer este tributo como un producto que solo pueden hacer los hombres de fe y de compromisos. Venimos a este hermoso y ordenado pueblo de Arequipa, “muyu muyutrispa”, bailando y danzando, dando vueltas y vueltas, para, ayudado por ustedes mismos, sembrar aquí la proteica semilla del aprendizaje. (…)

En ninguna parte del Boletín dice quién la dirige. No hay protagonismo de nadie. Solo el de la inteligencia.

La impronta es digna de seguir: en el lado gráfico hemos hermanado nombres: a Camilo Blas, cajamarquino, con Josué Sánchez, huancaíno; a Juan Manuel Chávez, colaborador cajamarquino que hizo la primera revisión del Boletín en Lluvia Editores, se hermanó automáticamente su probable tío el celendino Nazario Chávez. Julián Padilla, el diagramador de la carátula y las primeras páginas de esta edición, se ha hermanado0 con los tipógrafos de 1926, que fueron varios. José Armando Anchayhua, joven ayacuchano, le tomó tal fervor al Boletín que a él debemos que esta edición facsimilar bien impresa y compaginada salga a varios lugares del Perú; Anchaygua se ha hermanado así con sus paisanos arrieros de Ccarmenca y Carmen Alto en Huamanga, los que venían al sur andino rumbo a Argentina en caballos y mulas a llevar su carga valiosa. Gonzalo Cornejo Soto, hijo de Antonio Cornejo Polar, ha sido coordinador de esta edición y se ha hermanado con Puno; Mauro Mamani, que yo creí que era puneño, horas antes de este viaje me dijo “Soy de Arequipa, pero con esta edición ya soy puneño”. (…)

La limpieza de pensamiento y la síntesis de conocimiento, unidas a la voluntad, se representaban aquí en la mejor diagramación. Gracias a ello ahora es posible repetir la experiencia. Desde 1926 hasta 1930 Puno y esta parte del mundo, cada mes se engalanaba con cuatro páginas tamaño A3, en las cuales no había noticias de crímenes ni de accidentes de tráfico; tampoco en sus páginas había ninguna chica 21. Era la desnuda inteligencia la que se presentaba con el brillo de la página impresa. Y ahora viene a esta casa arequipeña. Deseamos despertar la iniciativa en cada universidad nacional y particular para seguir el ejemplo de Gamaliel Churata. No necesitamos revistas de lujo, necesitamos hojas como el Boletín Titikaka para que nuestros alumnos se ejerciten en la lectura y la redacción. Pregunté a Rogelio Chávez, profesor de Cajamarca, por qué no escribíamos luego de salir de la escuela; me respondió: En la escuela solo nos piden que redactemos tres veces al año, ¿Cómo te fue en tus vacaciones?, una página para el Día de la Madre, y una más por el Día de la Primavera.

En la Universidad de San Marcos donde estudié, no hay la profesión de editor. Luis Fernando Vidal, Antonio Cornejo Polar, Francisco Carrillo fueron mis maestros. Esta noche presento en Arequipa este Boletín Titikaka como mi trabajo para obtener mi título profesional. Ya lo hice en Puno con respeto, ahora lo reitero en Arequipa, con afecto y amistad.

 

 

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