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Revista Cultural

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El cine visto como Arte

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UbilluzJuan Carlos Ubilluz, uno de los más brillantes intelectuales jóvenes del país, llegó a Arequipa para dictar otro de los cursos de la Maestría de Estudios Culturales que la U. de San Marcos está desarrollando de forma descentralizada por primera vez. Aprovechamos la ocasión para indagar sobre su próximo libro.

 P.- ¿De qué trata tu nuevo libro?
R.- Trata de las maneras como Hollywood reproduce o no las coordenadas de nuestra época, por ejemplo las estructuras capitalistas, la relación del feminismo con el neoliberalismo, o de qué manera soporta o cuestiona el individualismo de nuestra época.
Es un libro que está dividido en varios géneros: películas infantiles, de asesinos en serie, superhéroes, comedias románticas, películas de nazis, y películas del fin del mundo.
El marco teórico es psicoanalítico. Mi tesis es que el cine de Hollywood siempre convoca a un goce que se posiciona como contracultural. Se trata de ver cómo ese goce que necesariamente el cine tiene que poner allí para convocar al espectador se enreda con ciertas ideas que reproducen (o no) el estado de la globalización capitalista.

P.- ¿Cómo se da esta relación entre Hollywood y la ideología posindustrial?
R.- Aquí es importante la categoría althuseriana de la “autonomía relativa”. Se puede ver un lazo notorio entre Hollywood y el gobierno norteamericano en las películas de guerra de la invasión a Irak, por ejemplo, o con estructuras del capitalismo actual. Sin embargo, no se puede decir simplemente que el cine de Hollywood “idealiza” estas estructuras; hay un punto en el que algunas películas las problematizan.
Creo que mayor porcentaje de las películas sostiene la hegemonía mundial del capitalismo, pero lo hacen de una manera muy sutil.
Pero también hay ciertas películas de Hollywood que curiosamente pueden ser Arte. Llamo “películas de arte” a aquellas que no encajan en la Cultura, que proponen nuevas formas de ver la Cultura y la vida.

P.- ¿Cuáles, por ejemplo?
R.- Una película de arte trágica es “Solo un sueño” (“Revolutionary Road”, en inglés), con la que Kathe Winslet ganó un Oscar en 2008. Se trata de usar un tema que no es muy visto en las comedias románticas: la idea de que el amor se basa en una promesa de transformar ciertas estructuras existentes, una promesa que no está siempre del lado de la normalidad.
En esta película hay una mujer que cree que hay un hombre que le ha prometido una vida alternativa, cuando en realidad nunca lo ha hecho; sin embargo la promesa permanecía implícita.
Otra película de arte es “Siryana”, en la que se muestra una relación entre el gobierno norteamericano, las compañías petroleras y el terrorismo islámico.
Esta son películas que exploran agujeros oscuros de nuestra cultura, cosas que generalmente no queremos ver y que curiosamente también salen de Hollywood.

P.- ¿Cómo se explica que el mismo Hollywood produzca este tipo de películas?
R.- Hollywood emplea artistas, y a veces los artistas pueden “bailar en cadenas”, en este caso, bailar dentro de las cadenas de cine.
Tampoco se trata de que Hollywood glorifique tanto el sistema actual. Hay bastantes películas futuristas donde se cuestiona el poder de las corporaciones. La más clara es “Avatar”, donde el militarismo norteamericano atado al interés de la corporación va a depredar los recursos ecológicos del Tercer Mundo.
A veces lo que producen en Hollywood no necesariamente es lo que ellos creen, a veces producen algo que se les escapa de las manos.
Es importante pensar que Hollywood no es solamente la escuela de la ideología del capitalismo tardío, sino que, debido a su necesidad de convocar un deseo contracultural del espectador, a la acción de algunos artistas contratados o a la magia por la que surgen a veces productos que no corresponden a las intenciones, permiten que uno pueda, como crítico, intervenir allí, en esos agujeros, y empezar a mostrar aquello que no se ve por la presuposición de que Hollywood es solamente la superestructura de las relaciones de producción de capitalismo tardío.

P.- ¿Es ese el rol del crítico de cine?
R.- Creo que no hay que pensar que está la obra de un lado y el crítico del otro. Mi posición es que el crítico debe intervenir en la obra, ubicar esos espacios ambiguos que a veces hay en las películas para orientarlas de un modo crítico con el sistema.

P.- ¿Tenemos críticos de ese tipo en nuestro país?
R.- El crítico tradicional de cine en Lima es el estético, el que critica los valores estéticos de la obra. Trabaja sobre el supuesto de que la obra ya está acabada, terminada, y que le queda solo juzgar esa obra.
Por mi parte, me gustaría un crítico que se permita el derecho de entrar en la obra, de intervenir en la producción del sentido, sobre todo en esas obras ambiguas que a veces se presentan como obras de arte.
Espero que mi libro responda a ese requerimiento de tratar de producir un nuevo tipo de crítico de cine.

P.- ¿Qué opinión tienes del nuevo cine peruano?
R.- Hay algunas películas que muestran un progreso estético. Pero no me resulta evidente que haya un cuestionamiento de arte todavía. “Contracorriente”, que toca el tema de la homofobia, es quizá la mejor. Pero no encuentro películas que se adentren buscando esos agujeros oscuros de nuestra identidad nacional.
“Madeinusa” repite simplemente el estereotipo de la Nación Cercada, que se ha quedado en estados supuestamente atrasados. Y “La teta asustada” me parece que, sin ser una mala película, es una visión humanitarista que se solidariza con una víctima, pero no hay nada más allá.

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