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Revista Cultural

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Cultura es identidad

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Al finalizar el 2010 varios analistas se pronunciaron en diversos medios periodísticos sobre el desarrollo de Arequipa. En el campo cultural Willard Díaz, uno de nuestros colaboradores, hizo algunas declaraciones muy breves que nos parecieron sugerentes.
Nos reunimos y conversamos largamente con él sobre su visión de Cultura, de inversión, desarrollo regional y de gestión cultural en Arequipa. Aquí hacemos un resumen de ese diálogo.

En una última entrevista ha dicho usted que Arequipa no ha crecido lo necesario en Cultura durante el 2010. ¿Podría desarrollar esa tesis?
Por supuesto. Lo que quise decir es que al parecer 2010 ha sido uno de los mejores años para la economía arequipeña. Circula en Internet un documento llamado “El Arequipazo”, habría que leerlo. Es muy optimista, según la versión de varios analistas e inversionistas locales. Eso está bien.
Lo peligroso es que el crecimiento no ha sido igual para la Cultura. Si se hubiera mantenido el mismo porcentaje (5 o 6 % anual) de incremento en producción, distribución y consumo de bienes culturales hubiera sido muy notorio, y  estaríamos celebrando ahora.

¿Por qué tendría que mantenerse igual?
Porque el incremento económico puede traducirse en consumismo, y no llevarte al progreso.
Lo comprendí cuando en la primera época de Alan García hubo un despilfarro del Estado y de pronto la gente tuvo más dinero. Yo trabajaba en la Cámara de Comercio de Arequipa, feliz escuela. Allí me enteré que lo primero que la gente consumió con el aumento fue cerveza, las industrias cerveceras se enriquecieron.
Sin una sana comprensión de lo que es el crecimiento económico y sus posibles consecuencias todo esto puede ser solo una borrachera momentánea, una ráfaga de euforia y no una verdadera felicidad. La riqueza de hoy debe tratar de sostenerse, de servir para asegurar el crecimiento de mañana y así sucesivamente. El consumismo es un peligro social, convierte en valores dominantes a la satisfacción material, a la sensualidad, al inconsciente. Eso es algo que solo te lo hace comprender una buena formación cultural, el aprecio de los valores de una vida bien llevada, la solidaridad y el enriquecimiento espiritual concomitante. Todo lo cual demanda inversión, no llega solo.

Pero las empresas privadas no tienen la obligación de hacer esa inversión. Los indicadores económicos miden cifras reales…
Repito. Una es la cuantificación de la economía y otro el índice de crecimiento y desarrollo. Lo económico incluye al PBI y otras variables de la producción, el comercio y las finanzas; el criterio macro es el Desarrollo Regional y ese sí incluye variables como la calidad de vida y los índices de educación, salud y otros no tangibles.
De modo que no hay que confundir riqueza material con riqueza espiritual.

En todo caso, el aspecto cultural sería asunto del Gobierno regional, de colegios, universidades y las instituciones civiles, ¿no?
No. O no solamente. Hay disposiciones sobre el Canon minero, por ejemplo, que señalan porcentajes destinados a Cultura. Y hay algunas, no muchas, empresas privadas que invierten parte de su ganancia en actividades culturales. Es lo que se llama ahora Inversión Social Responsable.
Lo mismo pasa con los órganos de gobierno del Estado. Dedican parte de su presupuesto a Planillas, parte a Obras, y muy poco a proyectos de desarrollo cultural. Lo cultural no rinde políticamente. “No se ve”, como dicen algunos alcaldes.

Pero si hay desarrollo material, el aspecto intelectual o artístico lo va a seguir necesariamente…
No necesariamente. Una vez le oí decir a Juan Manuel Guillén, por entonces rector de mi universidad, que si construíamos buenos pabellones y laboratorios la mejora educativa ya vendría sola, se haría evidente su falta. Mucho materialismo.
Si pensamos con Max Weber, es al revés. Se requiere gente que advierta primero la necesidad y la orientación del desarrollo para que la sociedad se organice saludablemente.

¿No está exagerando la importancia de la cultura?
Creo que no. Hay indicios históricos al respecto.
Cuando una sociedad avanza solo en la producción y el consumo de bienes materiales lo que sigue es la desdicha del individuo. Toda la literatura de occidente habla de ello.
La soledad, la incomunicación, el aumento del suicidio y las enfermedades mentales, las drogas y la obesidad, la inseguridad en las calles y la ruptura de la familia, la pérdida de la identidad, el aumento del cinismo, por ejemplo, son mayores en las sociedades más ricas y menos cultas. Basta ver los informes de la OMS.

Pero se necesita riqueza para mantener a una orquesta sinfónica, por ejemplo.
Humm. El problema es aquí el concepto de cultura con el que nos manejamos.
Una cosa son las Artes y otra la Cultura. Otra vez: la Cultura incluye a las artes, pero ellas no lo son todo. Cultura es toda forma de conocimiento socialmente transmitido que garantice la identidad y la supervivencia, en primer lugar, de los grupos y las clases sociales, de las ciudades y los países. Cultura e Identidad están fuertemente asociadas.
Cuando un grupo humano enfrenta problemas comunes, crea formas comunes de respuesta que son más eficaces. Esas formas son la cultura: medios de adaptación y adecuación del hombre a las condiciones materiales.
En ese sentido Cultura son la arquitectura, las comidas, el vestido, el orgullo, la compasión, la Historia, así como la música clásica, la literatura y otras formas de las Bellas Artes. Si un “Promotor Cultural” promueve solo o principalmente pintura, música y poesía debería llamarse con más propiedad “Promotor Artístico”.

¿Cuáles le parecen los hechos culturales más importantes del año pasado, por ejemplo?
Primero, la recuperación del Centro Histórico de la ciudad. El proyecto de hacer de Arequipa una ciudad museo me parece no solo una mejor manera de vivir los ciudadanos sino una buena inversión para el Turismo, si el proyecto es bien administrado.
El segundo ha sido sin duda el Premio Nobel. Vargas Llosa le ha dado al orgullo de Arequipa un gran aporte de capital simbólico. Al margen de su ideología, que ahora se discute, el premio ha puesto en la agenda la necesidad de leer y escribir buena literatura. Ganar un premio internacional no parece ya cosa del otro mundo, sino de educación, de sensibilidad y de esfuerzo personal.
El tercero ha sido la Biblioteca Juvenil Arequipa. Una buena inversión en la lectura. Las bibliotecas de los colegios y escuelas han recibido estos diez tomos de relatos, historia y ensayos sobre Arequipa que nunca tuvieron antes. Ahora, falta la capacitación a los docentes para que estimulen y promuevan la lectura y el análisis de esos libros.

¿Y los Centros Culturales de los Binacionales? ¿No han hecho nada?
Sí, han hecho una buena labor, ahí tenemos el resultado de un esfuerzo colectivo: la Feria del Libro. Lo que les falta, lo que nos falta a todos es Planificación, investigación en la demanda cultural, un buen mapa cultural de Arequipa, un buen censo de productores culturales, de hábitos de consumo, de los sistemas de circulación de los bienes culturales; y un estudio social e histórico de la identidad local y de sus posibles vías de desarrollo.
Sin eso, domina el espontaneísmo y la buena voluntad de los promotores culturales. A veces buenos presupuestos se van en agasajos y relaciones públicas.
Colombia y Chile demoraron diez años en levantar un mapa cultural, pero ahora avanzan con pasos seguros y se ven resultados.

¿Quién tendría que hacer esa planificación?
En términos prácticos, creo que la Región. En términos teóricos deberían ser las universidades.

 

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